jueves, 17 de octubre de 2013

                                  EL HERMANO INFAME


En Santa Amalia vivía una joven
blanca y hermosa como el jazmín,
ella solita se mantenía,
cosiendo ropa para Madrid.

Hacía dos años sin padre y sin madre,
sin más amparo solita quedó,
sin más amparo que era un hermano,
que era el infame de su corazón.

Un domingo por la mañana,
a su hermanita se dirigió,
por tu hermosura me he vuelto loco,
y tu marido quiero ser yo.

Y la hermanita le ha contestado,
con mucha pena y mucho dolor,
antes quisiera morir mil veces,
que tú deshonrares mi corazón.

Al otro día por la mañana,
a su hermanita se dirigió,
sacó un revolver y de cinco tiros,
la cabecita le destrozó.

Y con el  miedo de la muerte,
a su hermanita se la oyó decir:
- No me asesines hermano mío,
que estoy solita y mira por mí.

El hermanito le ha contestado:
- De nada te sirve esta caridad,
tú no has querido que yo te goce,
y por lo tanto te he de matar.

La hizo pedazos y la metió en un saco,
sobre sus hombros la cargó,
y en un huerto que estaba oculto,
hizo un hoyito y la sepultó.

Pero como nada puede haber oculto
bajo la mirada de la Virgen de la Caridad,
hizo que el crimen se descubriera,
y que encerraran a aquel criminal.

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