lunes, 14 de octubre de 2013

DOÑA TEODORA Y DON FIDEL


Doña Teodora le dijo
a su esposo Don Fidel:
me parece que el gañán
mira mucho a la Isabel.

Teodora no digas eso,
que me llevan los demonios,
sabiendo que nuestra hija,
tiene a patadas los novios.

Sabemos que nuestro mozo
es un chico muy formal,
pero qué tenemos con eso
si no tiene capital.

Me parece una mentira,
me parece una comedia,
verdad que Pedro la quiere
pero más lo quiere ella.

Para desatar este lío,
voy a cortar por lo sano,
lo mandaré a otra labranza
y el cuento se ha terminado.

A las doce de la noche,
Isabel en la ventana,
platicando con su amor,
amor y amante lloraban.

Toma este pañuelo blanco,
lo he bordado para ti,
para ti, prenda adorada,
para que te acuerdes de mi.

Toma tú este retrato,
porque ayer me retraté
y aunque te alejes de mi,
quiero que me puedas ver.

Llorando queda la dama,
llorando se va el galán,
pensando en su adorada,
ya no la veré jamas.

Fidel, por Dios, tú no sabes
lo que me ha dicho el doctor,
tiene una pena muy grande,
le palpita el corazón.

Pluma, papel y tintero
no tengo tan mala fe,
dejar que muera una hija
por el maldito interés.

Pedro oyó una voz del amo,
y era la del mayoral,
al punto de leer la carta,
como un niño echo a llorar.

Y sin saber dónde iba,
como un loco echó a correr,
cuando el mayoral le dice:
toma el dinero para el tren.

Pedro antes de llegar,
vio al sepulturero,
que venía con la pala,
camino del cementerio.

Pedro quiere preguntarle,
tiembla y siente terror
y llorando igual que Pedro
le dice al enterrador:

¿Cómo tuviste valor
para coger esa pala?
¿Cómo tuviste valor
siendo ella tu prima hermana?.

Le contestó: "para luchar en la vida
no es contradictorio,
más que uno sea un ángel
tiene que ser un demonio".

La vi antes de morir,
te diré lo que me dijo:
-Pedro muere por mí,
yo te adoro con delirio.

Te voy a pedir un favor,
me lo vas a conceder:
-¿Dónde está la sepultura,
de mi adorada Isabel?.

¿Por qué no la desentierras
aquí que nadie nos puede ver?
¿por qué no la desentierras
y verla morir después?.

Pedro, por Dios, tu delirio
veo que raya locura,
me arrojarían al presidio
si abriera la sepultura.

Pero antes de llegar,
Pedro se quedó sin habla,
vio que de la sepultura,
salió una paloma blanca.

No te asustes, Pedro mío,
vete a tu casa a morir,
mañana sobre las diez,
conmigo estarás aquí.

Viendo el sepulturero
lo débil que Pedro estaba,
sale en busca de dos hombres
que lo lleven a su casa.

Le ponen dos inyecciones
y con pena ve el dolor,
la ciencia resulta inútil
y a las dos horas murió.

Murió Pedro el infeliz
pensando en su adorada
y se fueron a reunir
a la celestial morada.

3 comentarios:

  1. me alegra mucho encontrar esta letra que me cantaba mi madre,y ahora podre cantar yo,dandole el tono que le daba ella

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    1. a mi tambien me la cantaba mi madre y la tengo grabada

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    2. a mi tambien me la cantaba mi madre y la tengo grabada

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