LAS LENGUAS DE DOBLE FILO
Me lo dijeron ayer,
las lenguas de doble filo,
que te casaste hace un mes,
y yo me quedé tan tranquilo.
Otro cualquiera en mi caso,
se hubiese echado a llorar,
yo, cruzándome de brazos,
dije que me daba igual.
Nada de pegarme un tiro,
ni enredarme a maldiciones,
ni apedrear con suspiros,
los vidrios de tus balcones.
¿Te has casado? Buena suerte,
vive cien años contenta,
y a la hora de tu muerte,
Dios no te lo tome en cuenta.
Que si al pie de los altares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi madre,
que no te guardo rencor.
Porque sin ser tu marido
ni tu novio, ni tu amante,
soy yo quien más te ha querido,
¡con eso tienes bastante!.
-¿Qué tiene el niño, Malena?
anda como trastornado,
le encuentro cara de pena,
y el colorcillo quebrado.
Ya no juego a la trompa,
ni tiro piedras al río,
ni me destrozo la ropa,
subiéndome a coger nidos.
-¿No te parece a ti extraño?
-¿No es una cosa muy rara
que un chaval con doce años,
lleve tan triste la cara?.
Mira que soy perro viejo,
y estás demasiado tranquila,
¿quieres que te de un consejo?
vigila, mujer, vigila...
Y fueron dos centinelas
los ojillos de mi madre,
cuando sale de la escuela
se va para los olivares.
-¿Y qué busca allí?
una niña:
tendrá el mismo tiempo que él.
Cuando mi padre se enteró
muy bien de tu nombre,
a ti te compró unos zarcillos
y a mí un pantalón de hombre.
Blog que dedico a recopilar las coplas que, sobre todo, después de la Guerra Civil, venían recitando los ciegos a la puerta de la iglesia y entorno de la Fuente Taza y que después se dedicaban a vender lo que habian recitado por una módica cantidad.
miércoles, 23 de octubre de 2013
jueves, 17 de octubre de 2013
EL HERMANO INFAME
En Santa Amalia vivía una joven
blanca y hermosa como el jazmín,
ella solita se mantenía,
cosiendo ropa para Madrid.
Hacía dos años sin padre y sin madre,
sin más amparo solita quedó,
sin más amparo que era un hermano,
que era el infame de su corazón.
Un domingo por la mañana,
a su hermanita se dirigió,
por tu hermosura me he vuelto loco,
y tu marido quiero ser yo.
Y la hermanita le ha contestado,
con mucha pena y mucho dolor,
antes quisiera morir mil veces,
que tú deshonrares mi corazón.
Al otro día por la mañana,
a su hermanita se dirigió,
sacó un revolver y de cinco tiros,
la cabecita le destrozó.
Y con el miedo de la muerte,
a su hermanita se la oyó decir:
- No me asesines hermano mío,
que estoy solita y mira por mí.
El hermanito le ha contestado:
- De nada te sirve esta caridad,
tú no has querido que yo te goce,
y por lo tanto te he de matar.
La hizo pedazos y la metió en un saco,
sobre sus hombros la cargó,
y en un huerto que estaba oculto,
hizo un hoyito y la sepultó.
Pero como nada puede haber oculto
bajo la mirada de la Virgen de la Caridad,
hizo que el crimen se descubriera,
y que encerraran a aquel criminal.
En Santa Amalia vivía una joven
blanca y hermosa como el jazmín,
ella solita se mantenía,
cosiendo ropa para Madrid.
Hacía dos años sin padre y sin madre,
sin más amparo solita quedó,
sin más amparo que era un hermano,
que era el infame de su corazón.
Un domingo por la mañana,
a su hermanita se dirigió,
por tu hermosura me he vuelto loco,
y tu marido quiero ser yo.
Y la hermanita le ha contestado,
con mucha pena y mucho dolor,
antes quisiera morir mil veces,
que tú deshonrares mi corazón.
Al otro día por la mañana,
a su hermanita se dirigió,
sacó un revolver y de cinco tiros,
la cabecita le destrozó.
Y con el miedo de la muerte,
a su hermanita se la oyó decir:
- No me asesines hermano mío,
que estoy solita y mira por mí.
El hermanito le ha contestado:
- De nada te sirve esta caridad,
tú no has querido que yo te goce,
y por lo tanto te he de matar.
La hizo pedazos y la metió en un saco,
sobre sus hombros la cargó,
y en un huerto que estaba oculto,
hizo un hoyito y la sepultó.
Pero como nada puede haber oculto
bajo la mirada de la Virgen de la Caridad,
hizo que el crimen se descubriera,
y que encerraran a aquel criminal.
lunes, 14 de octubre de 2013
DOÑA TEODORA Y DON FIDEL
Doña Teodora le dijo
a su esposo Don Fidel:
me parece que el gañán
mira mucho a la Isabel.
Teodora no digas eso,
que me llevan los demonios,
sabiendo que nuestra hija,
tiene a patadas los novios.
Sabemos que nuestro mozo
es un chico muy formal,
pero qué tenemos con eso
si no tiene capital.
Me parece una mentira,
me parece una comedia,
verdad que Pedro la quiere
pero más lo quiere ella.
Para desatar este lío,
voy a cortar por lo sano,
lo mandaré a otra labranza
y el cuento se ha terminado.
A las doce de la noche,
Isabel en la ventana,
platicando con su amor,
amor y amante lloraban.
Toma este pañuelo blanco,
lo he bordado para ti,
para ti, prenda adorada,
para que te acuerdes de mi.
Toma tú este retrato,
porque ayer me retraté
y aunque te alejes de mi,
quiero que me puedas ver.
Llorando queda la dama,
llorando se va el galán,
pensando en su adorada,
ya no la veré jamas.
Fidel, por Dios, tú no sabes
lo que me ha dicho el doctor,
tiene una pena muy grande,
le palpita el corazón.
Pluma, papel y tintero
no tengo tan mala fe,
dejar que muera una hija
por el maldito interés.
Pedro oyó una voz del amo,
y era la del mayoral,
al punto de leer la carta,
como un niño echo a llorar.
Y sin saber dónde iba,
como un loco echó a correr,
cuando el mayoral le dice:
toma el dinero para el tren.
Pedro antes de llegar,
vio al sepulturero,
que venía con la pala,
camino del cementerio.
Pedro quiere preguntarle,
tiembla y siente terror
y llorando igual que Pedro
le dice al enterrador:
¿Cómo tuviste valor
para coger esa pala?
¿Cómo tuviste valor
siendo ella tu prima hermana?.
Le contestó: "para luchar en la vida
no es contradictorio,
más que uno sea un ángel
tiene que ser un demonio".
La vi antes de morir,
te diré lo que me dijo:
-Pedro muere por mí,
yo te adoro con delirio.
Te voy a pedir un favor,
me lo vas a conceder:
-¿Dónde está la sepultura,
de mi adorada Isabel?.
¿Por qué no la desentierras
aquí que nadie nos puede ver?
¿por qué no la desentierras
y verla morir después?.
Pedro, por Dios, tu delirio
veo que raya locura,
me arrojarían al presidio
si abriera la sepultura.
Pero antes de llegar,
Pedro se quedó sin habla,
vio que de la sepultura,
salió una paloma blanca.
No te asustes, Pedro mío,
vete a tu casa a morir,
mañana sobre las diez,
conmigo estarás aquí.
Viendo el sepulturero
lo débil que Pedro estaba,
sale en busca de dos hombres
que lo lleven a su casa.
Le ponen dos inyecciones
y con pena ve el dolor,
la ciencia resulta inútil
y a las dos horas murió.
Murió Pedro el infeliz
pensando en su adorada
y se fueron a reunir
a la celestial morada.
Doña Teodora le dijo
a su esposo Don Fidel:
me parece que el gañán
mira mucho a la Isabel.
Teodora no digas eso,
que me llevan los demonios,
sabiendo que nuestra hija,
tiene a patadas los novios.
Sabemos que nuestro mozo
es un chico muy formal,
pero qué tenemos con eso
si no tiene capital.
Me parece una mentira,
me parece una comedia,
verdad que Pedro la quiere
pero más lo quiere ella.
Para desatar este lío,
voy a cortar por lo sano,
lo mandaré a otra labranza
y el cuento se ha terminado.
A las doce de la noche,
Isabel en la ventana,
platicando con su amor,
amor y amante lloraban.
Toma este pañuelo blanco,
lo he bordado para ti,
para ti, prenda adorada,
para que te acuerdes de mi.
Toma tú este retrato,
porque ayer me retraté
y aunque te alejes de mi,
quiero que me puedas ver.
Llorando queda la dama,
llorando se va el galán,
pensando en su adorada,
ya no la veré jamas.
Fidel, por Dios, tú no sabes
lo que me ha dicho el doctor,
tiene una pena muy grande,
le palpita el corazón.
Pluma, papel y tintero
no tengo tan mala fe,
dejar que muera una hija
por el maldito interés.
Pedro oyó una voz del amo,
y era la del mayoral,
al punto de leer la carta,
como un niño echo a llorar.
Y sin saber dónde iba,
como un loco echó a correr,
cuando el mayoral le dice:
toma el dinero para el tren.
Pedro antes de llegar,
vio al sepulturero,
que venía con la pala,
camino del cementerio.
Pedro quiere preguntarle,
tiembla y siente terror
y llorando igual que Pedro
le dice al enterrador:
¿Cómo tuviste valor
para coger esa pala?
¿Cómo tuviste valor
siendo ella tu prima hermana?.
Le contestó: "para luchar en la vida
no es contradictorio,
más que uno sea un ángel
tiene que ser un demonio".
La vi antes de morir,
te diré lo que me dijo:
-Pedro muere por mí,
yo te adoro con delirio.
Te voy a pedir un favor,
me lo vas a conceder:
-¿Dónde está la sepultura,
de mi adorada Isabel?.
¿Por qué no la desentierras
aquí que nadie nos puede ver?
¿por qué no la desentierras
y verla morir después?.
Pedro, por Dios, tu delirio
veo que raya locura,
me arrojarían al presidio
si abriera la sepultura.
Pero antes de llegar,
Pedro se quedó sin habla,
vio que de la sepultura,
salió una paloma blanca.
No te asustes, Pedro mío,
vete a tu casa a morir,
mañana sobre las diez,
conmigo estarás aquí.
Viendo el sepulturero
lo débil que Pedro estaba,
sale en busca de dos hombres
que lo lleven a su casa.
Le ponen dos inyecciones
y con pena ve el dolor,
la ciencia resulta inútil
y a las dos horas murió.
Murió Pedro el infeliz
pensando en su adorada
y se fueron a reunir
a la celestial morada.
martes, 8 de octubre de 2013
LA CONDESA DE OLIVARES
por una salita adelante
con los dolores del parto
que el corazón se le parte.
Quien tuviera por compaña
a mi padre o a mi madre
o por compaña tuviera
a Jesucristo o su madre.
Su suegra la estaba viendo
por el ojo de la llave
coge Carmela el camino
y márcharte con tus padres.
Si a la noche viene Pedro
yo le pondré de cenar
le dare ropa limpia
por si se quiere cambiar.
A la noche viene Pedro
¿mi Carmela dónde está?
se ha marchado con sus madre
porque aquí no quiere estar.
Coge Pedro su jinete
y en busca de Carmela va
Llega a casa de Carmela
y esta súplica le da.
Confiésate Carmelita
como si yo fuera un fraile
que detrás de aquella ermita
llevo intención de matarte.
Llegaron a aquella ermita
cinco tiros le ha pegado
las campanas de la vela
enseguida han repicado.
¿Quién se ha muerto,quién se ha muerto?
La Condesa de Olivares
y respondió el recién nacido
con dos horas no cabales.
No se ha muerto, no se ha muerto
que la ha matado mi padre
por un falso testimonio
que han querido levantarle.
Y la pícara de mi abuela
reviente por los quijales
y a la pobre de mi madre
los angeles le acompañen.
miércoles, 2 de octubre de 2013
EN LA PROVINCIA VALENCIA
En la provincia Valencia
un matrimonio vivía,
que eran ricos y hacendosos,
sólo una hija tenían.
María se puso novia
con un tal Pedro Carreño
y María lo amaba
porque era un chico muy bueno.
A los padres de María
Pedro no les hizo gracia,
que la querían casar
con un sobrino de casa.
María dice a sus padres
a ver lo que van a hacer,
de no casarme con Pedro
con nadie me casaré.
El veinticinco de abril
ya prepararon la boda,
y a otro día por la mañana
ya estaba la gente toda.
María se viste de boda,
María se viste de gala,
y al ver a su primo entrar
al suelo cae desmayada
Ya se le pasa el desmayo
y enseguida vuelve en sí,
dice a los convidados:
voy un momento al jardín
Viendo que María no sube,
todos bajan a buscarla
y en un pocito que había
se la encontraron ahogada.
Llamaron a la justicia
y la justicia la saca
y del pecho le sacaron
una tristísima carta.
Dios me perdone mi culpa
mis padres y demás gente,
que al no casarme con Pedro
he preferido la muerte.
En la provincia Valencia
un matrimonio vivía,
que eran ricos y hacendosos,
sólo una hija tenían.
María se puso novia
con un tal Pedro Carreño
y María lo amaba
porque era un chico muy bueno.
A los padres de María
Pedro no les hizo gracia,
que la querían casar
con un sobrino de casa.
María dice a sus padres
a ver lo que van a hacer,
de no casarme con Pedro
con nadie me casaré.
El veinticinco de abril
ya prepararon la boda,
y a otro día por la mañana
ya estaba la gente toda.
María se viste de boda,
María se viste de gala,
y al ver a su primo entrar
al suelo cae desmayada
Ya se le pasa el desmayo
y enseguida vuelve en sí,
dice a los convidados:
voy un momento al jardín
Viendo que María no sube,
todos bajan a buscarla
y en un pocito que había
se la encontraron ahogada.
Llamaron a la justicia
y la justicia la saca
y del pecho le sacaron
una tristísima carta.
Dios me perdone mi culpa
mis padres y demás gente,
que al no casarme con Pedro
he preferido la muerte.
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