miércoles, 11 de junio de 2014

ELISA Y ALFREDO

Mi padre era cargador
en el  muelle de Alicante,
al llevarle de comer
se enamoró el comerciante.

¿Es esta su hija, Joaquín?
me han dicho que es muy guapa,
si usted quisiera, Joaquín
yo con ella me casaba.

Si te casas con mi hija
dime lo que me vas a dar,

si me caso con su hija
le daré doscientos duros al mes
y serás mi encargado,
si me caso con su hija
he de ser afortunado.

A la noche el cargador
cuando regresó a su casa,
¿dónde esta mi hija querida?
¿dónde esta mi hija adorada?

Le ha salido un casamiento
que ha de ser afortunada.

Con ese novio que tiene
siempre serás pobrecita,
con el rico comerciante
siempre serás señorita.

-Padre, lo que usted me diga,
en nada yo le otorgaré;
casarme con ese hombre
primero me mataré.

Elisa escribió una carta
dirigida a Santander,
la carta iba llorosa
ponte prontito a leer.

-Alfredo si tu quisieras
evitar mi casamiento
y que el rico comerciante
no lograra su intento.

Alfredo no ha venido
y Elisa ya se ha casado
pero al cambiarse de trenes
con Alfredo se ha encontrado.

Le hizo una seña de amor
-"Ven acá, Elisa mía",
te lo pido por favor
que te acerques a la vía.

Elisa se fue acercando
a donde él estaba.

Allí estuvieron hablando
de todo cuanto quisieron.
Cuando terminaron de hablar
Elisa se acercó a Alfredo
y allí murieron los dos
de un tiro que se dieron. 

martes, 27 de mayo de 2014

SAN ISIDRO

San Isidro labrador
labraba su quintería,
cada vez que iba a labrar
era más de mediodía.

Los gañanes de alrededor
todos le tienen envidia,
de ver que sus gananciales
sin comparación crecían.

Uno de sus amigos
al amo fue a imponer:
-mire usted que su criado
no cumple con su deber.

-Si mi criado no labra bien
ni cumple con su deber,
a usted no le pido nada
para pagarle yo a él.

El amo que no era torpe,
quiso enterarse del caso.


Se ha montado en su caballo
desde el alba revisando,
y vio salir labrando
tres pares de bueyes blancos.

Se ha montado en su caballo,
como tiene acostumbrado,
a darle los buenos días
donde estaba Isidro labrando.

-Buenos días tenga Isidro
-Venga usted con Dios, mi amo
-ahora quiero que me digas
quién te ayuda en tu trabajo.

-A mi no me ayuda nadie
para hacer yo mi trabajo,
tan sólo el rey de los cielos
que me da salud y amparo.

Estando el amo delante
Isidro salió labrando
y vio abrirse tres surcos
no habiendo más que un arado.

Se ha montado en su caballo
de la alegría llorando
a decirle a su señora
que su criado era santo.

El día quince de mayo
lo van a felicitar
porque tenía los campos
que eran una preciosidad.

El día quince de mayo
las campanas repicaron
lo van a felicitar
con permiso de su amo.


martes, 20 de mayo de 2014

LA SERRANA DE LA VERA

Legua y media de Garganta
cinco leguas de Plasencia
habitaba una serrana alta,
rubia y sandunguera.

Vara y media de cintura,
cuarta y media de muñeca.
Con una mata de pelo
que a los zancajos le llega.

Cuando tiene sed de agua,
se baja para la ribera.
Cuando tiene sed de hombre,
se sube para la sierra.

Vio venir un serranito
con una carga de leña,
le ha agarrado de la mano
y a la cueva se lo lo lleva.

No le lleva por caminos
ni tampoco por veredas
que le lleva por los montes
por donde nadie los vea.

Ya trataron de hacer lumbre
con huesos y calaveras,
de los hombres que ha matado
aquella terrible fiera.

Ya trataron de cenar
una grandísima cena,
de conejos y perdices
y tórtolas halagüeñas.

Bebe serranito, bebe
agua de esta calavera
que puede ser que algún día
otro de la tuya beba.

Ya trataron de acostarse
le mandó cerrar la puerta.
Y el serrano como tuno
la ha dejado medio abierta.

Serranito, serranito
¿sabes tocar la vihuela?
sí señora sé tocarla
y el violín si usted quisiera.

Le ha dado una guitarra
para que tocara en ella,
al son que ella se dormía
la guitarra respondiera.

Al sonar esa guitarra
se ha quedado medio traspuesta,
ya que la sintió dormida
se ha salido para afuera.

Y al ver que no está el serrano
se ha puesto como una fiera.
Y al ver que no está allí
excava, bufa y patea.

Legua y media lleva andada
sin menear la cabeza,
y otra legua y media anduvo
y ya volvió la cabeza.

Cogió una china en su honda
que pesaba arroba y media,
y de brío que llevaba
le ha tirado la montera.

-Vuelve serranito, vuelve
vuelve atrás por tu montera
que es de paño bueno y fino
y es lástima que se pierda.

-Si se pierde que se pierda
yo atrás no voy por ella,
mi madre me compra otra
y si no me estoy sin ella.

-Por Dios te pido serrano
que no descubras mi cueva
y si acaso la descubres
maldición que te cayera.

Tu padre será el caballo,
tu madre será la yegua
y tu serás el potrillo
que relinche por la sierra.

A la mañana siguiente
el serranillo dio cuenta,
y acudieron todo el pueblo
para apresarla en la cueva.

-Yo no tengo miedo al pueblo
ni a otros miles que vinieran
sólo temo a aquel viejito
que sé que mi padre era

Y para que no me matéis vosotros
me mato yo con las tijeras.

miércoles, 7 de mayo de 2014

ROMANCE DE ADELINA

Una desgraciada joven
después de perder su honra
se ha enterado que su novio
se iba a casar con otra.

Un día que él vino a verla
y llorando se la encontró:
¿Qué te pasa vida mía?
así le dijo el traidor.

Qué quieres que me pase
si es verdad lo que me han dicho,
te vas a casar con otra
y a mi me dejas un hijo.

No seas tonta Adelina
que todo eso es por envidia,
que nosotros nos queremos
hasta el fin de nuestras vidas.

El hermano que estaba allí
encerraico en un cuarto
al oir estas palabras
salió con pistola en mano.

Tú has sido el que le has quitado
la honra a mi hermana,
si no te casas con ella
a Dios entregas tu alma.

Por fin quedaron amigos
y Fernando se marchó
y a los cuatro o cinco dias
una carta le mandó.

Adelina tuvo carta
cuando menos lo esperaba
diciendo el día y la hora
en que Fernando se casaba.

Adelina cogió el puñal
y a la iglesia se marchó
buscando la hora oportuna
para defender su honor.

Al poco llegaron los novios
y Adelina quedó dentro,
se va para el altar mayor
a poner impedimento.

Escucha, mira Fernando,
y fíjate en lo que haces
te vas a casar ahora
y pronto vas a ser padre.

Fernando ha sacao la mano
y una bofetá le ha dado
y Adelina sin clemencia
el puñal se lo ha clavado.

Vino la Guardia Civil
y se la llevaron presa
y delante del juez
estas palabras contesta:

"Yo soy la autora del crimen
porque a mi novio he matao
se iba a casar con otra
y a mi me había deshonrao".

martes, 29 de abril de 2014

EN EL PUEBLO DE MARCHENA

En el pueblo de Marchena
habitaba un matrimonio,
habitaba un matrimonio
de una familia muy buena.

Ella era costurera,
él de oficio era albañil,
tan solo tenían una hija
que se llamaba Isabel.

Su padre la quiere mucho,
que era la locura de él.
Su padre la quiere mucho,
que era la locura de él.

Un domingo por la tarde
con su hija paseaba
y aquellas malas vecinas
al albañil le llamaban.

Y le dicen: mira, Antonio,
lo que a ti te esta pasando,
que tu mujer no es muy buena
y a ti te está traicionando.

A su hija la abrazaba
y llorando le decía,
y llorando le decía
que iba a ser muy desgraciada.

y en ese mismo momento,
sin pedir explicación,
hizo la ropita un lío
y a Segovia se marchó.

Antonio llegó a Segovia
y se colocó a trabajar
y dio con un caballero
que fue su felicidad.

Antonio trabaja mucho
y hace sus beneficios,
hasta que llegado el día
de que Antonio llega a rico.

Y aquella niña tan guapa
que su madre la crío
con edad de quince años
sola en el mundo quedó.

Ella quiere ser artista
y el teatro le gustaba
y al verse sola en el mundo,
sus ideas las alcanzaba.

Ella va de pueblo en pueblo,
con una compañia grande,
hasta que llegó el día
que se encontró con su padre.

Ella va sola bailando,
se le acerca un caballero,
al verla tan linda y guapa
fue y le tiró el sombrero.

Y le dice: mira, joven,
si a usted le parece bien
cuando termine el baile
queda invitada a un café.

Te llamo para decirte
que si te casas conmigo,
que si te casas conmigo
los dos seremos felices.

En este mismo momento
no le puedo contestar,
pues son cosas muy serias
y las tengo que pensar.

Pues dime cómo te llamas
y del pueblo dónde eres,
para mandar a decir
que nos manden los papeles.

Me llamo Isabel Fernández
y mi madre fue Encarnación,
soy del pueblo de Marchena,
mi padre me abandonó.

El padre al oir aquello
al suelo muerto cayó.
¿cómo has venido a mis brazos?
¡hija de mi corazón!

¡Hija de mi corazón,
que alegría encontrarte,
para ti se acabó el teatro
y aquí tienes a tu padre!

Al público que me escucha,
que ponga mucha atención.
que por unas malas lenguas
¡cuántas penas paso yo!

martes, 22 de abril de 2014

RISALDA

Risalda se paseaba
por sus grandes corredores,
con mantones de oro y plata
que le arrastran los galones.

Por allí pasó ese conde
y se colmaron de amores.
Risalda ¿quién te pillara,
esta noche en mis honores?.

Esta noche y otra noche
pero ha de ser con usted, conde,
y que no se entere la corte.

A otro día por la mañana
ya la corte lo sabía
que el conde de Montarda,
con la princesa dormía.

La coge su padre un día
y le dice: Risdalda, hija mía,
si es mentira lo que se dice
reina de España serías.

Y si es verdad lo que se dice
en una hoguera arderías.

Se metió en una habitación
donde bordaba y cosía
y la pobre de Risalda
embarazada se hacía

Si bajara un pajarito
de esos que saben volar
le mandaría una carta
al conde de Montarda.

Al bajar, ve al pajarito
y en el pico se la da

-Tome usted, conde esta carta
que a Risalda la van a quemar.

-Si la queman que la quemen,
a mi poco se me da.
Se me da lo que hay dentro
que es mi sangre natural.

Se ha montado en su caballo
y hacia la corte se va.

Que se espere la justicia,
si se quiere esperar,
porque Risalda es muy joven
y la quiero confesar.

La he confesado
y la quiero reconfesar
¿qué usted le manda una carta
al conde de Montarda?.

-Sí señor, se la he mandado
pero a él poco se le da,
-No le dará tan poco
porque delante de ti está.

La ha montado en su caballo
y hacia la corte se van.

La hoguera queda ardiendo
que quemen a un animal,
porque Risalda es muy joven
para Risalda quemar.

miércoles, 9 de abril de 2014

A espaldas de Calahorra,
camino de Corralejo
viene corriendo una loba
para salvar el pellejo.

Le siguen dos mastines,
uno joven y otro viejo,
con el viejo tiene pendientes
batallas de otros tiempos.

Trae en la boca un cordero,
medio vivo, medio muerto,
cena que ha de llevar
para sus siete lobeznos.

Atravesando la dehesa
los perros casi la alcanzan,
sienten segura la presa
y le lanzan dentelladas.

Al saltar un peñascal
y al cruzar una hondonada
la loba no puede más
y abandona su pernada.

¡Te has quedado sin festín
y sin cenar tu camada!
le espeta el viejo mastín
cayéndosele la baba.

¡No hagas muchas alharacas
porque volveré mañana!
con siete lobos hambrientos
y arrasaré la majada.


te estaremos esperando,
el pastor con su cayado,
tres mastines y un podenco,
¡para darte tu regalo!.

No hay pastor con su cayado,
ni mastines ni podencos,
que impidan que una loba
alimente a sus lobeznos.