En la caña de Guadahortuna
no saben lo que pasó
que un novio mató a una novia
y la mató sin razón.
Antonio se llamaba él
y celoso por demás,
y ella se llamaba Lola
y era guapa sin par.
La convidaron a un baile,
su padre no la dejó
y sin permiso del padre
en el baile se metió.
Como era tan bonita
le tiraban los sombreros,
su novio le tiró el suyo
y no quiso recogerlo.
A la salida del baile:
-Me la tienes que pagar,
te he de cortar la cabeza
y la mano principal.
A la salida del baile
él no le pudo hacer ná
porque iba su tía al lado
y no se pudo acercar.
A otro día por la mañana
Antonio se levantó
y se fue a casa la novia
a cogerla en ocasión.
A la entrada de su cuarto
ella se estaba peinando
y le dice Antonio vete
mira que llama a mi hermano.
Lo llames o no lo llames,
o lo dejes de llamar
la mala acción que me hiciste
me la tienes que pagar.
Al subir las escaleras
la capa se le caía
con un puñal en las manos
y la ha dejao tendía.
Llamaron a la justicia,
la llevaron a la losa
toda vestida de blanco
que parecía una rosa.
Llamaron al criminal
por ver si la conocía
¿No la voy a conocer,
si ha sido la novia mía?
A las doce menos cuarto
vino el padre a merendar
¿quién ha matado a mi hija,
quién ha sido el criminal?
Si lo cogiera en el acto,
lo cosía a puñalás.
Si el alcalde de este pueblo
cumpliera con su deber
siete tiros le pegaba
al que mata a una mujer.
El rosal cría una rosa
y la maceta un clavel
y un padre cría a una hija
sin saber para quién es
si para un criminal,
si para un hombre de bien.
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