Una mañana de Abril
se levantó Doña Juana,
ha visto tres segadores
segando trigo y cebada.
Se enamora del de en medio
que la inclinación llevaba,
llevaba una inclinación
que era el que mejor segaba.
Lo ha mandado llamar
de parte con la criada.
oiga usted buen segador
le ha llamado mi ama.
Que yo no le conozco a usted
ni tampoco a su ama,
yo me llamo Doña Petra
y mi ama Doña Juana.
Cogen el camino "alante"
se marchan para la casa,
aquí está el segador
el que tanto suplicabas.
Oiga usted buen segador
¿quiere segar mi cebada?,
si que se la segaría
si me enseña la labranza.
La labranza no está en alto
ni está en bajo,
ni tampoco en tierra llana
que está en un monte oscuro
debajo de mis enaguas.
A eso del amanecer
le ha llamado la criada,
oiga usted buen segador
¿qué tal vamos de cebada?.
De cebada vamos bien
ya voy de quince brazadas,
mal haya el segador
que a dieciséis no llegaba.
Al otro día siguiente
por el segador doblaban
¿quién se ha muerto,
quién se ha muerto?
el mejor segador de España.
No se ha muerto
que le ha matado mi ama
se ha muerto de mal de amores
que le mató Doña Juana.
Blog que dedico a recopilar las coplas que, sobre todo, después de la Guerra Civil, venían recitando los ciegos a la puerta de la iglesia y entorno de la Fuente Taza y que después se dedicaban a vender lo que habian recitado por una módica cantidad.
miércoles, 29 de enero de 2014
miércoles, 22 de enero de 2014
EN LA CAÑA GUADAHORTUNA
En la caña de Guadahortuna
no saben lo que pasó
que un novio mató a una novia
y la mató sin razón.
Antonio se llamaba él
y celoso por demás,
y ella se llamaba Lola
y era guapa sin par.
La convidaron a un baile,
su padre no la dejó
y sin permiso del padre
en el baile se metió.
Como era tan bonita
le tiraban los sombreros,
su novio le tiró el suyo
y no quiso recogerlo.
A la salida del baile:
-Me la tienes que pagar,
te he de cortar la cabeza
y la mano principal.
A la salida del baile
él no le pudo hacer ná
porque iba su tía al lado
y no se pudo acercar.
A otro día por la mañana
Antonio se levantó
y se fue a casa la novia
a cogerla en ocasión.
A la entrada de su cuarto
ella se estaba peinando
y le dice Antonio vete
mira que llama a mi hermano.
Lo llames o no lo llames,
o lo dejes de llamar
la mala acción que me hiciste
me la tienes que pagar.
Al subir las escaleras
la capa se le caía
con un puñal en las manos
y la ha dejao tendía.
Llamaron a la justicia,
la llevaron a la losa
toda vestida de blanco
que parecía una rosa.
Llamaron al criminal
por ver si la conocía
¿No la voy a conocer,
si ha sido la novia mía?
A las doce menos cuarto
vino el padre a merendar
¿quién ha matado a mi hija,
quién ha sido el criminal?
Si lo cogiera en el acto,
lo cosía a puñalás.
Si el alcalde de este pueblo
cumpliera con su deber
siete tiros le pegaba
al que mata a una mujer.
El rosal cría una rosa
y la maceta un clavel
y un padre cría a una hija
sin saber para quién es
si para un criminal,
si para un hombre de bien.
no saben lo que pasó
que un novio mató a una novia
y la mató sin razón.
Antonio se llamaba él
y celoso por demás,
y ella se llamaba Lola
y era guapa sin par.
La convidaron a un baile,
su padre no la dejó
y sin permiso del padre
en el baile se metió.
Como era tan bonita
le tiraban los sombreros,
su novio le tiró el suyo
y no quiso recogerlo.
A la salida del baile:
-Me la tienes que pagar,
te he de cortar la cabeza
y la mano principal.
A la salida del baile
él no le pudo hacer ná
porque iba su tía al lado
y no se pudo acercar.
A otro día por la mañana
Antonio se levantó
y se fue a casa la novia
a cogerla en ocasión.
A la entrada de su cuarto
ella se estaba peinando
y le dice Antonio vete
mira que llama a mi hermano.
Lo llames o no lo llames,
o lo dejes de llamar
la mala acción que me hiciste
me la tienes que pagar.
Al subir las escaleras
la capa se le caía
con un puñal en las manos
y la ha dejao tendía.
Llamaron a la justicia,
la llevaron a la losa
toda vestida de blanco
que parecía una rosa.
Llamaron al criminal
por ver si la conocía
¿No la voy a conocer,
si ha sido la novia mía?
A las doce menos cuarto
vino el padre a merendar
¿quién ha matado a mi hija,
quién ha sido el criminal?
Si lo cogiera en el acto,
lo cosía a puñalás.
Si el alcalde de este pueblo
cumpliera con su deber
siete tiros le pegaba
al que mata a una mujer.
El rosal cría una rosa
y la maceta un clavel
y un padre cría a una hija
sin saber para quién es
si para un criminal,
si para un hombre de bien.
martes, 14 de enero de 2014
SANTA ELENA
En casa de mis padres
un traidor pidió posada,
y mis padres como nobles
al momento se la daban.
De tres hijas que tenían
le pidió la más mediana:
-Esta hija tan hermosa
yo quisiera desposarla.
-Mi hija yo no la doy,
mi hija no es para casarla,
que la quiero meter a monja
del convento Santa Clara...
A esto de la media noche
el traidor se levantaba,
la sacó por un balcón
a favor de una criada.
Le pagó por el favor
diez monedas de oro y plata,
siete leguas han andado
sin decir una palabra.
-¿Cómo se llama la bella,
cómo se llama la dama?
En casa de mis padres
Elenita me llaman
y ahora que estoy en el monte
Elena la desgraciada.
Ha querido abusar de ella,
sin lograr lo que pensaba,
el traidor sacó un cuchillo
y con él la degollaba.
La tiró tras un zarzal
para que no la encontraran.
De ella se formó una ermita
tan blanca y bien dibujada:
De los huesos las paredes,
de los ojos las ventanas,
de los oídos de Elena
se formaban las campanas.
De las trenzas de su pelo
soguitas para tocarlas
de los huesos del cráneo
las bóvedas se formaban
y de sus blancos dientes
tejitas para retejarlas.
Han pasado cinco años
por allí el traidor pasara
por allí había un pastor
y a éste le preguntaba:
-¿De quién es aquella ermita,
tan blanca y dibujada?
- De Santa Elena, señor
que aquí fue degollada.
-Pues por ser de Santa Elena
iremos a visitarla.
-¿Me perdonas Santa Elena
que yo fui tu amor primero?
-Yo te perdono traidor
pero irás a los infiernos.
El castigo recibió
allí mismo el caballero
su figura quedó allí
convertida en candelero.
Esta historia cuento yo
para que sirva de escarmiento.
un traidor pidió posada,
y mis padres como nobles
al momento se la daban.
De tres hijas que tenían
le pidió la más mediana:
-Esta hija tan hermosa
yo quisiera desposarla.
-Mi hija yo no la doy,
mi hija no es para casarla,
que la quiero meter a monja
del convento Santa Clara...
A esto de la media noche
el traidor se levantaba,
la sacó por un balcón
a favor de una criada.
Le pagó por el favor
diez monedas de oro y plata,
siete leguas han andado
sin decir una palabra.
-¿Cómo se llama la bella,
cómo se llama la dama?
En casa de mis padres
Elenita me llaman
y ahora que estoy en el monte
Elena la desgraciada.
Ha querido abusar de ella,
sin lograr lo que pensaba,
el traidor sacó un cuchillo
y con él la degollaba.
La tiró tras un zarzal
para que no la encontraran.
De ella se formó una ermita
tan blanca y bien dibujada:
De los huesos las paredes,
de los ojos las ventanas,
de los oídos de Elena
se formaban las campanas.
De las trenzas de su pelo
soguitas para tocarlas
de los huesos del cráneo
las bóvedas se formaban
y de sus blancos dientes
tejitas para retejarlas.
Han pasado cinco años
por allí el traidor pasara
por allí había un pastor
y a éste le preguntaba:
-¿De quién es aquella ermita,
tan blanca y dibujada?
- De Santa Elena, señor
que aquí fue degollada.
-Pues por ser de Santa Elena
iremos a visitarla.
-¿Me perdonas Santa Elena
que yo fui tu amor primero?
-Yo te perdono traidor
pero irás a los infiernos.
El castigo recibió
allí mismo el caballero
su figura quedó allí
convertida en candelero.
Esta historia cuento yo
para que sirva de escarmiento.
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