miércoles, 18 de diciembre de 2013

MILAGRO DE SAN ANTONIO

En Cádiz una mujer
viuda y con una hija
joven de buen parecer
quince años tenía Rita

Devota del santo
era aquella joven
lo lleva en su pecho
como corresponde.

Lo tenía en su dormitorio
en una urna metido
pidiéndole a San Antonio
concededme lo que os pido.

De que mi mama
mude pensamiento
quiere comerciar
con mi débil cuerpo.

Al momento entró su madre
-Dime que has pensado Rita
que estamos pasando hambre
siendo tu tan rebonita.

Y hay un caballero
que quiere dar
cantidad de dinero
por tu honestidad.

Rita contesta llorosa
-Tú eres una mala madre
si he encarnado en tus entrañas
para qué vendes tu sangre.

Y quieres que yo
por el vil dinero
me manche mi honor
y entró el caballero.

La madre cerró la puerta
solos quedaron los dos
y el caballero se sienta
nunca mancharé tu honor.

Dime de qué santo
es tu devoción
solo San Antonio
es mi confesor.

Rita se quedó turbada
y cobrando mucho aliento
de ver la cara del santo
que parecía el caballero.

Dime de dónde eres
si bajas del cielo
Yo soy San Antonio
dijo el caballero.

Me dijeron que tu madre
quería vender tu honor,
yo paseaba tu calle
y me hizo señas de amor.

Entré en vuestra casa
y sobre del seguro
le entregué a tu madre
cuatrocientos duros.

Me vendió como esclava,
conmigo podéis contar,
lo que quiero es que me saques
del lado de  mi mamá.

Y si sois soltero
y os queréis casar
Sólo San Antonio
el premio dará.

Yo no me puedo casar
el caballero contesta.
Si a monja quieres entrar
yo hablaré con la abadesa.

Pagaré la dote,
será lo mejor,
monja seré siempre
y Antonio mi amor.

Dice Rita:¿Y en que forma
saldré con vos en compaña?
Te volveré una paloma,
saldremos por la ventana.

Fueron al convento
saltaron las tapias
y al caer al suelo
el santo la ampara.

Levanta bella mujer,
que ya estás en salvación
soy el santo de tu urna,
Antonio, el que te libró.

Se hinca de rodillas,
le pide perdón
monja seré siempre
y Antonio mi amor...

Más cuando la madre vio
que no salía el caballero
abrió la puerta y entró.

Encima del bufete
había una carta,
la coge, le sorprende
un bicho que arrastra.

Anda soez, desdichada,
no tienes perdón de Dios
tu hija ya está salvada
y ahora te devoro yo.

Se le lio al cuerpo
y al quebranto
y este es el milagro
que el santo obró..

Siempre ha sido San Antonio
devoto de quien le llama.
El que con fe le ha pedido
lo llevará en su compaña.

Como aquella joven
que se metío a monja
la sacó de su casa
y la llevó a la gloria.

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