En una montaña de Asturias
una niña vi,
que tenía quince años
regando su jardín.
Pasó un caballero
le pidió una flor
y la bella asturiana
le dijo que no.
Aunque me ves tan pequeña
regando el jardín
no tengo padre ni madre
no abuse de mi.
Las flores de mi jardín
no son para caballeros
que las tengo yo guardadas
para lucirlas en el pelo.
Oh, bella asturiana
oh, bella de Dios
te tienes que acordar
de la flor del amor.
Y a los tres días siguientes,
la niña salió
en busca del caballero,
para darle la flor.
Toma caballero
la flor de mis manos
y dejame vivir
a mi y a mis hermanos.
No quiero flor de tus manos
ni tampoco a ti
porque tú, bella asturiana
tienes que morir.
La encerró en un cuarto
sacó su puñal
después de abusar de ella
le dio tres puñalás.
Ya la suben, ya la bajan,
ya la ponen en la losa,
ya le ponen la mortaja
toda cubierta de rosas.
Y en la cabecera,
rosas y jazmines
y un letrero que dice:
criada entre jardines.
Y en los pies llevaba
un ramo de azahar
y un letrero que dice:
muerta por criminal.
Que se merecía
que lo degollaran
y que pagara el crimen
de la bella asturiana.
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