Camina la Virgen pura,
de Egipto para Belén
y a la mitad del camino
el niño tenía sed.
No pidas agua mi vida,
no pidas agua mi bien,
que estas aguas bajan turbias
y no se pueden beber.
Allá arriba en aquel huerto
hay un rico naranjel
y el hombre que lo cuida
es un ciego que no ve.
Ciego, dame una naranja
para este niño que trae sed.
-Coja usted las que quiera,
las que sean menester.
El niño como era niño,
no dejaba de coger,
las que cogía la Virgen,
volvían a florecer.
Apenas se va la Virgen,
el ciego comienza a ver.
¿quién ha sido esa señora,
quién ha sido esa mujer?
que en los ojos veo la luz
y en el corazón también.
Ha sido la Virgen pura
que va de Egipto a Belén.
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