martes, 19 de noviembre de 2013

LOS HIJOS PERDIDOS

Un día estando de campo, en una dehesa de merienda,
se le perdieron dos hijos, José Gómez y Teresa.
Qué penita no tendrían aquellos padres queridos,
despiertan de echar la siesta y no encuentran a sus hijos.

Y el señor alcalde les dice: "ustedes no tengan pena,
se pondrán todos los medios pa buscarlos por la sierra".
Guardias y guardias civiles, guardas y municipales,
los buscan por todas partes y no pueden encontrarles.

Estos dos niños perdidos son de muy corta edad,
el  niño tiene seis años, la niña para ocho va.
"!Ay Teresa de mi vida!, ¡ay Teresa de mi alma¡,
se los habrán comido las fieras y yo durmiendo en mi cama".

Un día estando de caza Don Rafael Pozo Garrido,
siente una voz que le dice:"¿por quién somos socorridos??,
se acerca para la cueva con mucha serenidad,
y les pregunta a los niños "¿vuestros padres dónde están?".

Nosotros no lo sabemos, Teresita le contesta,
porque hace mucho tiempo que estamos en esta cueva.
Comemos hierba del campo, también comemos madroños,
con tanto bueno en mi casa y nosotros sin probar ni un bollo.

Los ha sacado de la cueva, los arropa en su manta,
enseñándoles a sus amigos aquella preciosa caza.
Los amigos le preguntan: ¿qué es lo que traes Rafael?
Una caza tan bonita, nunca la he podido hacer.

No tengo hijos ningunos, tengo  mucho capital,
ya tengo yo en este mundo, quien me pueda a mi heredar.
Ya se fueron por el camino que iba para Santa Amalia,
porque ese es el camino que lleva para su casa.

A la salida del pueblo hay una sagrada ermita,
donde estos afligidos padres, todas la tardes visitan,
pidiendo al Ángel del cielo, tan grande y soberano,
vete alrededor de mis hijos y los cubres con tu manto.

Diciendo estas palabras, ella volvió la cabeza,
se le fue un grito del pecho "¡Ay mi José y mi Teresa!"
el padre al oir aquello ¿qué es lo que dices Teresa?
que el ángel de nuestra guarda a nuestros hijos presenta.

Se tiraron dando besos, dando gracias al caballero,
¿qué es lo que le debo por encontrar a mis hijos?,
ustedes no deben nada, tomen ustedes a sus hijos,
ha sido obra del cielo y yo les regalo un cortijo.

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