Blog que dedico a recopilar las coplas que, sobre todo, después de la Guerra Civil, venían recitando los ciegos a la puerta de la iglesia y entorno de la Fuente Taza y que después se dedicaban a vender lo que habian recitado por una módica cantidad.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
DE VEINTICINCO SOLDADOS QUE IBAN JUNTOS A LA GUERRA
De veinticinco soldados
que iban juntos a la guerra,
de veinticinco que iban
uno al otro se alegra,
menos aquel soldadito
que iba cargado de pena.
Se acerca su capitán:
¿qué tienes que no te alegras,
lloras porque eres soldado,
o es porque vas a la guerra?
No lloro por ser soldado,
ni porque voy a la guerra
que el día de mi desposorio
me despedí de mi prenda.
Pícale espuela al caballo
y vete a vivir con ella,
que un soldado más o menos
no se termina la guerra.
Se ha "echao" mano a su cartera
y una cadena de oro,
a su capitán le entrega,
tenga usted mi capitán
y aprovéchese usted de ella
que el día de mi desposorio
me la regaló mi prenda.
Le picó espuela al caballo
y se fue a vivir con ella
y en medio de aquel camino
un peregrino se encuentra.
No te asustes mi caballo
y vuélvete para la guerra,
por que tu querida Elvira
difunta en el pueblo queda.
Come, bebe y no trabajes,
no te acuerdes más de mí,
la primer niña que tengas
ponle Elvira como a mí.
Hasta el valle fueron juntos,
dándose conversación,
donde llegaron los gritos
cuando de él se despidió.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario